Norma, Aly, y la fiel colaboradora de Fidel Castro son la misma persona: Celia Sánchez Manduley, la flor tierna y autóctona de la Revolución Cubana.

El 11 de enero de 1980 partió a la eternidad una mujer devenida figura legendaria en los días previos a la expedición del yate Granma y al inicio de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra, paraje de la geografía oriental.

En 1940 cuando la familia se muda para Pilón, Celia queda impactada con la pobreza de los campesinos de la zona y organizó verbenas, secundadas por personas generosas para proteger a los más desposeídos.

Con el tiempo comprendió que la caridad no bastaba, era necesaria una solución política y se afilió al recién fundado Partido Ortodoxo. Después del golpe de Estado del 10 de marzo de 1962 vislumbró que la única opción era la lucha armada y determina pertenecer a diversas organizaciones insurreccionales.

Hasta mediados de 1967 la heroína había utilizado los seudónimos de Lilian, Carmen y Caridad. El 18 de julio de ése año, en un mensaje de Frank País a la Sierra, apareció el nuevo nombre de guerra de Celia:Aly

Sin embargo, estaba tan enraizado el apelativo de Norma, que se le continuó llamando así. En apuntes del historiador Pedro Álvarez Tabio sale a relucir cómo Celia posee el mérito de haber sido la primera mujer combatiente del Ejército Rebelde y de haberlo hecho bien.

Celia Esther de los Desamparados, es Celia Sánchez Manduley, la mujer cubana que a cuarenta y cuatro años de su partida física desandar su país para ser admirada por otras generaciones de cubanas.